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Preguntas Frecuentes

A medida que la pandemia de la COVID-19 continúa afectando nuestra vida diaria, es importante conocer las herramientas, como vacunas, refuerzos y tapabocas, que pueden ayudarnos a protegernos. Puede consultar esta página para conocer actualizaciones y respuestas a las preguntas frecuentes sobre las vacunas, respaldadas por datos científicos.

Hasta la fecha, la Administración de Alimentos y Fármacos (Food and Drug Administration, en inglés) de los EE. UU. ha otorgado aprobación total a dos vacunas: la vacuna Comirnaty® contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech que obtuvo aprobación total para personas mayores de dieciséis años el 23 de agosto de 2021, y la vacuna Spikevax contra la COVID-19 de Moderna que obtuvo aprobación total para personas mayores de dieciocho años el 31 de enero de 2022. La FDA también ha otorgado autorización de uso de emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) a la vacuna Janssen contra la COVID-19 desarrollada por Johnson & Johnson (J&J) para personas mayores de dieciocho años y a la vacuna de Pfizer para niños mayores de cinco años.

Si bien se demostró que todas estas vacunas son seguras y efectivas a través de ensayos clínicos, es natural tener preguntas. A continuación, encontrará información sobre cómo se aprobaron las vacunas, qué tan seguras son, las vacunas de refuerzo y cómo se han comportado las vacunas contra el coronavirus original y varias variantes.

¿CÓMO SÉ QUE LAS VACUNAS CONTRA LA COVID-19 SON SEGURAS?

Todas las vacunas contra la COVID-19 aprobadas (J&J, Moderna, Pfizer) pasaron por todas las etapas requeridas de las pruebas clínicas necesarias para demostrar dos cosas: que son seguras y funcionan para proteger contra la COVID-19.

Esto ha sido demostrado con la práctica clínica diaria. Se han administrado cientos de millones de dosis en los Estados Unidos y se han administrado miles de millones en todo el mundo. Se han informado muy pocas reacciones graves.

Cuatro condiciones han ocurrido en personas vacunadas. Algunas personas desarrollaron anafilaxia (una fuerte reacción alérgica). Otros desarrollaron miocarditis (inflamación del músculo cardíaco). Algunas personas vacunadas con la vacuna de J&J han informado un cierto tipo de coágulo de sangre llamado trombosis con síndrome de trombocitopenia (TTS, por sus siglas en inglés) o síndrome de Guillain-Barré, una condición en la que el sistema inmunológico ataca los nervios.

Puede mantenerse informado sobre los últimos datos sobre estos eventos en el sitio web de los CDC. Pero tenga en cuenta que de las millones de personas que fueron vacunadas, solo un pequeño porcentaje ha desarrollado alguna de estas condiciones. De cada millón de personas vacunadas, unas cinco sufrieron anafilaxia. Los CDC continúan monitoreando los casos de miocarditis y, hasta la fecha, se han informado 2323 casos preliminares. No obstante, según los CDC, la mayoría de los pacientes respondieron favorablemente a los medicamentos y se sintieron mejor rápidamente. Hasta el 24 de marzo de 2022, de entre 18,5 millones de vacunas de J&J administradas, solo 60 personas vacunadas desarrollaron el TTS y 310 informaron el síndrome de Guillain-Barré.

El riesgo de experimentar estas complicaciones es extremadamente bajo. No obstante, existen riesgos graves asociados con la COVID-19, que incluyen padecer un cuadro de la enfermedad grave u hospitalización.

Los CDC toman muy en serio la seguridad y continúan monitoreando estas vacunas. De hecho, se ha calificado a todo este trabajo como “el monitoreo de seguridad más intenso” en la historia de los EE. UU.

¿LAS VACUNAS PROTEGEN A LAS PERSONAS EN EL MUNDO REAL?

¡Sí! En septiembre de 2021, los CDC publicaron un estudio de especial importancia. El estudio hizo seguimiento a 3689 personas entre marzo y agosto de 2021. Los resultados demostraron que la vacuna de Moderna tuvo un 93 por ciento de efectividad contra la hospitalización; la vacuna de Pfizer tuvo un 88 por ciento de efectividad contra la hospitalización; y la vacuna de J&J tuvo un 71 por ciento de efectividad contra la hospitalización. Este estudio evaluó la efectividad contra la variante original del coronavirus.

Las vacunas siguen protegiendo en contra de la COVID-19 grave causada por la variante ómicron (la actual variante dominante en los Estados Unidos). No obstante, un refuerzo es necesario para garantizar la protección. En marzo de 2022, se publicó un estudio en que se hizo un seguimiento a pacientes de 21 centros médicos de EE. UU. (entre marzo de 2021 y enero de 2022). Durante la ola de casos de ómicron, dicho estudio halló que la probabilidad de fallecimiento por COVID-19 de los pacientes que fueron vacunados con tres vacunas de ARNm (una de Pfizer o Moderna, más un refuerzo) fue un 94 por ciento más baja.

¿NECESITO UNA VACUNA DE REFUERZO SI YA ESTOY VACUNADO?

Las vacunas originales contra el coronavirus todavía protegen contra casos de enfermedad grave y la muerte, pero los CDC han autorizado vacunas de refuerzo para todos los adultos. Dada la naturaleza contagiosa de ómicron, ahora la variante dominante en los EE. UU., los refuerzos son esenciales para lograr una protección suficiente.

Un estudio de los CDC publicado en enero de 2022 muestra cuán importantes son. Un estudio analizó la tasa de casos de la COVID graves y de gravedad hospitalaria en ocho estados, en más de 300 mil personas. Obtener una tercera vacuna de ARNm tuvo 90 por ciento de efectividad en la prevención de hospitalizaciones cuando ómicron era dominante. Según datos de 21 centros médicos de los EE. UU. recopilados entre marzo de 2021 y enero de 2022, la probabilidad de fallecimiento por COVID-19 de los pacientes que fueron vacunados con tres vacunas de ARNm fue un 94 por ciento más baja.

Las investigaciones de los CDC han demostrado que las vacunas de refuerzo son seguras. Es normal sentir fatiga o dolores de cabeza o musculares después de un refuerzo. Sin embargo, según lo indica un estudio de los CDC de febrero de 2022, estos síntomas son menos frecuentes después de un refuerzo, que después de la segunda dosis de una vacuna de ARNm.

A partir de finales de marzo, los CDC ofrecen un segundo refuerzo a adultos mayores de 50 años y ciertas personas inmunocomprometidas que han completado la serie primaria de vacunación y que fueron vacunados con un refuerzo hace cuatro meses. Los adultos de cualquier edad que recibieron una vacuna primaria y un refuerzo de J&J pueden vacunarse con el refuerzo. En ese caso, los CDC recomienda optar por refuerzos de ARNm.

SI ME VACUNARON CON LA VACUNA PFIZER O MODERNA, ¿SOY ELEGIBLE PARA UNA VACUNA DE REFUERZO?

Si tiene más de dieciocho años y se vacunó con la segunda vacuna de Pfizer o Moderna hace cinco meses o más, ya puede vacunarse con un refuerzo según la guía más reciente de los CDC. Los adolescentes de doce a diecisiete años pueden vacunarse con un refuerzo fabricado por Pfizer.

Puede vacunarse con un refuerzo fabricado por J&J, Moderna o Pfizer, independientemente de la primera vacuna que ya haya recibido.

SI ME VACUNARON CON LA VACUNA J&J, ¿SOY ELEGIBLE PARA UNA VACUNA DE REFUERZO?

Si tiene dieciocho años o más y se vacunó con la vacuna de J&J hace dos meses o más, es elegible para vacunarse con un refuerzo fabricado por J&J, Moderna o Pfizer. Los CDC recomiendan que las personas que han sido vacunadas con una vacuna original de J&J, en un futuro, opten por refuerzos de ARNm, ya que las investigaciones sugieren que las vacunas de ARNm brindan una protección más vigorosa.

¿PUEDE MEZCLAR Y COMBINAR LAS VACUNAS DE REFUERZO?

Los adultos mayores de dieciocho años pueden recibir vacunas de refuerzo fabricadas por cualquier fabricante. Los adolescentes de doce a diecisiete años son únicamente elegibles para vacunas de refuerzo fabricadas por Pfizer.

Por ejemplo: si su primera vacuna fue de Moderna y es elegible para un refuerzo, puede vacunarse con un refuerzo fabricado por Pfizer o J&J. Debe vacunarse con ese refuerzo al menos cinco meses después de recibir su segunda dosis.

Otro ejemplo: si se vacunó con una vacuna de J&J y es elegible para un refuerzo, puede vacunarse con un refuerzo fabricado por Pfizer o Moderna. Debería vacunarse con el refuerzo dos meses después de su primera vacuna.

Los CDC han estudiado la seguridad de las vacunas de refuerzo. Un estudio de febrero de 2022, hizo seguimiento a 721 562 adultos que se vacunaron con un refuerzo, y halló que los efectos secundarios más comunes fueron fiebre y dolor. Ambas reacciones son comunes con cualquier vacuna. Aquellos vacunados con refuerzos distintos a sus vacunas originales, tuvieron mayor probabilidad de informar efectos secundarios, en comparación con los que se vacunaron con refuerzos del mismo fabricante. No obstante, los CDC indican que mezclar y combinar vacunas de refuerzo es seguro.

SI YA TUVE UNA INFECCIÓN POSVACUNACIÓN DE LA COVID-19, ¿NECESITO VACUNARME CON UN REFUERZO?

Si ha confirmado con una prueba por PCR que ha contraído la COVID-19, debe esperar hasta que sus síntomas desaparezcan y haya terminado su periodo de aislamiento para ir a vacunarse con una vacuna de refuerzo.

Sin embargo, después, es fundamental restaurar la protección con una vacuna de refuerzo, ya que los científicos no están seguros de cuánto tiempo podría durar la protección natural. Las vacunas, por lo general, brindan mejor protección y pueden ayudar a evitar futuras infecciones.

¿ES SEGURO MEZCLAR Y COMBINAR VACUNAS DE REFUERZO?

Son varios los estudios que presentan evidencia sobre la seguridad de las vacunas de refuerzo. En los primeros se hizo seguimiento a más de 700 mil personas de dieciocho años o más, que fueron vacunados con un refuerzo entre septiembre de 2021 y febrero de 2022 y que informaron efectos secundarios al CDC. Noventa y dos por ciento de los efectos informados no se consideraron serios. Tras la vacunación de refuerzo, los vacunados rara vez solicitaron atención médica.

Los efectos secundarios más comunes fueron dolor de cabeza, fiebre y dolor. Estos síntomas fueron levemente más comunes entre las personas que fueron vacunadas con vacunas de refuerzo de marca distinta a la primera vacuna que recibieron. Pero es más probable que los efectos secundarios ocurran después de la segunda dosis de una vacuna, que después de la administración de un refuerzo.

No obstante, las CDC recomiendan que opte por una vacuna de ARNm como refuerzo, en vez de una vacuna de J&J.

¿Y LAS VARIANTES? ¿LA VACUNA TAMBIÉN PROTEGE CONTRA ELLAS?

Hasta marzo de 2022, la variante ómicron y sus varios subtipos son la forma del SARS-CoV-2 dominante en los EE. UU.

Protección contra la ómicron

Existe evidencia de que los regímenes de vacunas de dos dosis existentes son menos efectivos contra ómicron. Sin embargo, las vacunas de refuerzo pueden ayudar a restaurar la protección. Un estudio de enero de 2022 de más de 300 mil personas demostró que una vacuna de refuerzo de ARNm tuvo 90 por ciento de efectividad contra la hospitalización por la ómicron.

Las investigaciones más recientes arrojan más buenas noticias. Un estudio de marzo de 2022 realizado en 21 centros médicos de EE. UU. halló que un régimen de vacunas de ARNm de tres dosis puede disminuir por un 94 por ciento las probabilidades de ventilación mecánica (una atención médica en casos extremos) y de fallecimiento.

Si bien la protección sigue siendo elevada, con el paso del tiempo puede disminuir. Un estudio de los CDC publicado en febrero de 2022 demostró que, después de la primera vacuna, las vacunas tuvieron un 90 por ciento de protección contra la hospitalización. Cuatro meses después de la tercera dosis, la protección disminuyó a un 78 por ciento. (Estos datos se recopilaron durante la ola de ómicron a principios de 2022). El mejor procedimiento a seguir, según los CDC, es vacunarse con la vacuna y también con el refuerzo, en caso de ser elegible.

Protección contra la BA.2 (subvariante de ómicron)

La subvariante de ómicron BA.2 ha sobrepasado a la ómicron como variante dominante en los EE. UU. (con el 54 por ciento de los casos, según datos de los CDC). Esta variante parece ser más contagiosa que la variante original de ómicron, pero produce una enfermedad menos grave que las formas previas de SARS-CoV-2, como la variante delta.

Las investigaciones tempranas sugieren que las vacunas siguen siendo efectivas contra la variante BA.2. Un estudio de preimpresión del Reino Unido publicado en marzo de 2022 halló que una semana después del refuerzo, la vacuna tuvo un 71 por ciento de efectividad contra la enfermedad sintomática de la subvariante BA.2.

La protección disminuye con el paso del tiempo, pero en la actualidad, los autores han concluido que las vacunas responden de forma similar al ómicron y al BA.2. El informe más reciente de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UK Health Security Agency, en inglés) indica que la efectividad de la vacuna es similar entre ómicron y BA.2.

¿DEBO VACUNARME SI YA HE TENIDO LA COVID-19?

La respuesta corta es sí.

Si bien es posible que tenga anticuerpos contra la COVID-19 (proteínas que se unen al virus y le dicen al cuerpo que lo elimine) en su cuerpo después de recuperarse, no sabemos cuánto tiempo dura la inmunidad obtenida por la infección natural.

Otros estudios sugieren que hasta un tercio de los casos leves de la COVID-19 no dejan anticuerpos protectores. En un estudio de los CDC de septiembre de 2021 se hizo seguimiento a 72 personas, la mayoría de las cuales tenían casos leves. Alrededor del 36 por ciento no desarrollaron anticuerpos.

Es posible que los casos más graves de la COVID-19 dejen más anticuerpos, pero estos casos son muy riesgosos. Incluso si el caso no conduce a una hospitalización o la muerte, la enfermedad podría tener consecuencias a largo plazo.

La forma más confiable de entrenar su sistema inmunológico para combatir la COVID-19 es vacunarse, en lugar de arriesgarse a padecer la “infección natural”. No necesita arriesgarse a las consecuencias a corto o largo plazo del virus para protegerse.

Enfermarse con una variante tampoco garantiza la protección contra otra. Algunas investigaciones tempranas sugieren que es más probable que la variante ómicron cause reinfecciones que la delta.

Existe una razón más para vacunarse: puede ayudar a proteger a otros al disminuir sus posibilidades de ser hospitalizado. Las variantes ómicron y BA.2 son más contagiosas que el coronavirus original. Esto significa que es incluso más crítico vacunarse y vacunarse con refuerzos, para evitar que los hospitales se vean abrumados.

SI YA ME VACUNARON CON UNA VACUNA DE PFIZER/MODERNA, ¿POR QUÉ NECESITO VACUNARME CON LA SEGUNDA DOSIS?

Las investigaciones en la práctica clínica diaria han demostrado que la inmunidad mejora después de dos dosis. Por ejemplo, la efectividad de una vacuna de Pfizer o Moderna contra el coronavirus original fue del 64 por ciento en un estudio de trabajadores de la salud de EE. UU. realizado por los CDC. Pero dos vacunas elevaron la efectividad a aproximadamente 94 por ciento en ese estudio.

A la luz de las nuevas variantes, como la ómicron, es aun más importante recibir ambas dosis de la vacuna contra la COVID-19, así como un refuerzo.

¿DEBO VACUNARME SI ESTOY EMBARAZADA O QUIERO EMBARAZARME?

Debe hablar con su médico si está embarazada y le preocupa vacunarse contra la COVID-19. Sin embargo, los CDC ahora recomiendan enfáticamente que las personas embarazadas (o aquellas que desean quedar embarazadas) se vacunen contra la COVID-19.

Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra (New England Journal of Medicine, en inglés) hizo seguimiento a más de 35 mil mujeres embarazadas que se vacunaron. El estudio no encontró signos de que la vacuna estuviera relacionada con alguna complicación. Un estudio de preimpresión publicado en agosto demuestra que las vacunas de ARNm tampoco estaban relacionadas con un mayor riesgo de aborto espontáneo.

Vacunarse durante el embarazo puede conferir mayor protección contra la COVID-19 a los niños recién nacidos. Un estudio de los CDC publicado en febrero de 2022 analizó datos de 20 hospitales pediátricos en los EE. UU. La vacunación en madres vacunadas se asoció con una disminución del 60 por ciento del riesgo de hospitalización por la COVID-19 en sus bebés (menores de seis meses de edad).

A su vez, la evidencia también demuestra que las mujeres embarazadas que contraen la COVID-19 tienen un mayor riesgo de enfermarse gravemente por el virus en comparación con las mujeres no embarazadas de la misma edad. Esto significa que protegerse contra el virus con una vacuna es incluso más importante.

¿LA VACUNA AFECTA LA FERTILIDAD?

Es posible que haya escuchado cierta información errónea que sugiere que las vacunas podrían afectar la capacidad de una mujer para quedar embarazada. Los científicos han desacreditado esta afirmación.

En una declaración conjunta, la American Society for Reproductive Medicine, el American College of Obstetricians and Gynecologists y la Society for Maternal-Fetal Medicine afirmaron que no existe evidencia de que la vacuna afecte la fertilidad de las mujeres. La idea de que podría haber una pérdida de fertilidad debido a la vacunación era “científicamente improbable”, se lee en el comunicado.

Otro estudio importante publicado en 2022 confirma que las vacunas contra la COVID no están vinculadas a problemas de fertilidad. El estudio hizo seguimiento a más de 2000 mujeres que proporcionaron información sobre sus intentos de concebir y el estado de vacunación de sus parejas. Las tasas de fertilidad entre las mujeres que habían sido vacunadas con al menos una vacuna no diferían de las mujeres no vacunadas. El patrón también se mantuvo para los hombres. La Mayo Clinic también señala que “no existe evidencia” de que las vacunas contra la COVID-19 puedan causar problemas de fertilidad.

¿LOS NIÑOS SON ELEGIBLES PARA LA VACUNA?

Los niños de cinco años en adelante son elegibles para la vacuna contra el coronavirus de dos dosis de Pfizer. Si su hijo tiene doce años o más, recibirá la misma versión de la vacuna que se da a los adultos. Si tienen entre cinco y once años, reciben una dosis ligeramente más baja.

A partir de enero de 2022 los niños de doce a diecisiete años son elegibles para vacunas de refuerzo fabricadas por Pfizer. Pueden vacunarse con el refuerzo cinco meses después de completar su serie de vacunas primarias.

¿CUÁN SEGURA ES LA VACUNA PARA LOS NIÑOS?

Actualmente, los CDC recomiendan que los niños mayores de cinco años reciban la vacuna de Pfizer. Estas recomendaciones se hicieron después de que los estudios evaluaran específicamente la seguridad de esta vacuna en niños y los datos fueran revisados por expertos externos.

Por ejemplo, un ensayo clínico con 2260 adolescentes de doce a quince años no encontró efectos adversos graves relacionados con la vacuna de Pfizer. Para diciembre de 2021, alrededor de 8,7 millones de niños de cinco a once años habían recibido una vacuna y se informaron muy pocos efectos secundarios graves. La mayoría de las reacciones fueron leves e incluyeron dolor en el lugar de la inyección, fatiga y dolor de cabeza.

Los efectos secundarios de los refuerzos disponibles para adolescentes (de dieciséis o más años) también fueron leves, según un estudio de los CDC de marzo. Los efectos secundarios más comunes fueron dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza y muscular. Estos se presentaron el día posterior a la inyección con el refuerzo.

¿CUÁN EFECTIVA ES LA VACUNA PARA NIÑOS?

Los niños mayores de cinco años son elegibles para recibir la vacuna contra el coronavirus de Pfizer. Los CDC estiman que la vacuna de Pfizer tiene una efectividad del 90 por ciento contra la COVID-19 en niños de cinco a once años. Esa cifra también se repitió en el estudio de Pfizer sobre la vacuna.

La práctica clínica diaria ha demostrado que las vacunas ya han estado protegiendo a los adolescentes, quienes se volvieron elegibles para recibir sus vacunas antes que los niños menores de doce años. Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en enero de 2022 encontró que la vacuna de Pfizer tuvo un 94 por ciento de efectividad para prevenir hospitalizaciones en adolescentes de doce a dieciocho años.

Sin embargo, durante el periodo de dominancia de ómicron, las vacunas fueron menos efectivas en niños, según un estudio de los CDC publicado en marzo. La vacuna tuvo un 51 por ciento de efectividad contra las visitas de emergencia en niños de cinco a once años, entre dos semanas y dos meses posteriores a la vacunación. Con el paso del tiempo, la efectividad en adolescentes de doce a quince años fue del 45 por ciento, y del 34 por ciento en adolescentes de dieciséis a diecisiete años.

Sin embargo, la vacuna de refuerzo disponible para adolescentes de dieciséis años restituyó la protección a un 81 por ciento.

INFECCIONES POSVACUNACIÓN

Es posible que haya oído hablar de términos como “infecciones posvacunación” o haya notado que algunos lugares han restablecido la obligación del uso de tapabocas.

Si bien estos cambios pueden parecer alarmantes, en conclusión, las vacunas y los refuerzos siguen siendo la mejor herramienta que tenemos para protegernos a nosotros mismos y a nuestras familias de la COVID-19. Los tapabocas son una herramienta adicional y son incluso más importantes a la luz de la variante ómicron, que es muy contagiosa.

Incluso en un mundo con vacunas seguras y efectivas, los investigadores de salud pública estudian constantemente el SARS-CoV-2 y las variantes del coronavirus. Estas investigaciones nos informarán sobre otras precauciones de seguridad que debamos tomar, lo que significa que las pautas pueden cambiar a medida que los científicos aprenden más. Esto es lo que sabemos hasta ahora sobre las infecciones posvacunación y los tapabocas.

¿QUÉ ES UN CASO POSVACUNACIÓN?

Un “caso posvacunación” ocurre cuando una persona da positivo para la COVID-19 al menos catorce días después de haber sido vacunado por completo. Se considera que está completamente vacunado después de recibir dos dosis de las vacunas de Moderna y Pfizer y una dosis de la vacuna de J&J.Dado que se está vacunando a tanta gente, los CDC esperan que se produzcan algunas infecciones posvacunación y es posible que ocurran con más frecuencia ahora que la ómicron se está generalizando.

La mejor manera de disminuir la posibilidad de tener un caso posvacunación es vacunarse (las personas no vacunadas tienen cinco veces más probabilidades de contraer una infección de la COVID-19 que las personas vacunadas y que han recibido vacunas de refuerzo, según la investigación de los CDC) y recibir un refuerzo cuando sean elegibles. El refuerzo puede aumentar la protección contra nuevas variantes como la ómicron.

Si contrae una infección posvacunación, es importante autoaislarse, monitorear los síntomas y hacerse una prueba. Los CDC sugieren aislarse durante al menos cinco días después de una prueba positiva.

¿CUÁN COMUNES SON LOS CASOS POSVACUNACIÓN?

Debido a que los datos son incompletos, es imposible saber con certeza qué tan comunes son los casos posvacunación. Pero muchos estados están haciendo seguimiento a estos casos por su cuenta. Puede consultar el sitio web del departamento de salud de su estado para obtener información actualizada sobre casos importantes en su área. Pero tenga en cuenta que, con el aumento de la variante ómicron y las pruebas caseras que cada vez son más comunes, incluso esas cifras pueden no ser exactamente precisos.

Es probable que los casos posvacunación se vuelvan más comunes porque las vacunas parecen ser menos efectivas contra la ómicron. Pero vacunarse con un refuerzo puede disminuir sus probabilidades de enfermarse.

¿SON PELIGROSOS LOS CASOS POSVACUNACIÓN?

La mayoría de las personas que se contagiaron de la COVID-19 después de haber cumplido con el régimen de vacunas completo experimentaron síntomas menos graves, señalan los CDC. Hasta el momento, la evidencia sugiere que el riesgo de un caso de enfermedad grave por la ómicron también es bajo, aunque los científicos todavía están estudiando nuevas variantes.

En última instancia, los riesgos de enfermarse gravemente por COVID-19 son mucho mayores si no está vacunado. Incluso si está vacunado y ha recibido el refuerzo, es importante quedarse en casa si tiene algún síntoma de la COVID-19. Si bien los riesgos de enfermarse gravemente son bajos, si está infectado con delta u ómicron, podría correr el riesgo de contagiar a otra persona.

QUÉ HACER SI HA ESTADO EXPUESTO

Con el aumento de casos de la variante ómicron, es posible que note que más personas dan positivo a la COVID-19. Si se ha visto expuesto al virus o da positivo, hay muchos pasos simples que puede tomar para protegerse a sí mismo y a su comunidad. A continuación, encontrará la guía más reciente sobre pruebas, aislamiento y tratamiento.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA COVID-19?

Según los CDC, los síntomas de COVID-19 incluyen:

– Fiebre
– Escalofríos
– Tos
– Dificultad para respirar
– Fatiga
– Dolores musculares
– Dolor de cabeza
– Pérdida del olfato o del gusto.
– Dolor de garganta
– Congestión nasal
– Vómitos o diarrea
– Sarpullido

Si experimenta alguno de estos síntomas, puede confirmar si tiene la COVID-19 haciéndose una prueba.

¿QUÉ DEBO HACER SI ESTOY EXPUESTO A ALGUIEN CON LA COVID-19?

Si ha estado expuesto a alguien con la COVID-19, cómo proceder depende de su estado de vacunación.

Si usted:

– Está al día con sus vacunas, lo que significa que ha completado su serie de vacunación primaria y recibió un refuerzo si es elegible o

– Tuvo la COVID-19 en los últimos 90 días y lo confirmó con una prueba de PCR

No necesita hacer cuarentena. Debe usar un tapabocas cuando esté cerca de otras personas durante diez días, después de su exposición. También puede hacerse la prueba el quinto día después de la exposición para confirmar que no ha contraído la COVID-19.

Si usted:

– Es elegible para una vacuna de refuerzo y no ha recibido una, o

– No está vacunado

Los CDC recomiendan quedarse en casa durante cinco días. Si no puede hacer cuarentena, debe usar un tapabocas que le cubra bien durante diez días mientras esté cerca de otras personas.

Durante su aislamiento, esté atento a los síntomas. Si desarrolla síntomas, hágase la prueba de inmediato y aíslese hasta que obtenga los resultados.

Si no desarrolla síntomas, hágase la prueba el día cinco después de la exposición. Si la prueba es negativa, puede salir de su casa, pero debe continuar usando el tapabocas con otras personas durante cinco días más.

¿CÓMO FUNCIONAN LAS PRUEBAS PARA LA COVID-19?

Hay dos tipos de pruebas para la COVID-19 que pueden indicar si actualmente tiene el virus. La primera detecta “antígenos” (a veces se la llama “prueba rápida”) y la otra es una “prueba de PCR”.

Las pruebas de PCR son las prueba de referencia para identificar casos de la COVID-19. Son muy precisas y, a menudo, pueden detectar incluso pequeñas cantidades del virus en el cuerpo. Estas pruebas se realizan mayormente en el consultorio de su médico o en un sitio de pruebas móvil y es posible que no obtenga los resultados durante horas o días, según las condiciones locales.

Las pruebas de antígenos no son tan precisas para detectar niveles bajos del virus en el cuerpo como lo son las pruebas de PCR, pero son buenas para obtener resultados rápidos (los resultados se pueden obtener en quince a 30 minutos). La mayoría de las pruebas caseras de venta libre para la COVID-19 entran en esta categoría.

Los CDC advierten que estas pruebas no son tan confiables para las personas sin síntomas de COVID-19, pero generalmente son buenas para detectar casos cuando las personas tienen la carga viral máxima (es decir, cuando es probable que sean más infecciosos).

Si tiene síntomas pero da negativo en una prueba rápida, lo mejor es confirmar con una prueba de PCR.

¿LAS PRUEBAS DE LA COVID-19 DETECTAN LA VARIANTE ÓMICRON?

Tanto las pruebas de PCR como las pruebas rápidas son capaces de detectar la variante ómicron. Sin embargo, las pruebas no pueden decirle cuál variante tiene. Las investigaciones tempranas sugieren que las pruebas rápidas son capaces de detectar la variante ómicron.

¿CÓMO SÉ QUÉ PRUEBA CASERA PARA LA COVID-19 COMPRAR?

La FDA ha emitido numerosas autorizaciones de uso de emergencia para pruebas caseras para la COVID-19. Para encontrar pruebas que tengan la autorización de la FDA, puede consultar la lista disponible aquí en el sitio web de la agencia.

¿QUÉ DEBO HACER SI CONTRAIGO LA COVID-19?

Independientemente del estado de vacunación, debe aislarse por cinco días si da positivo para la COVID-19 de acuerdo con las pautas de los CDC. El autoaislamiento significa que evita estar cerca de otras personas, incluso dentro de su propia casa. Para calcular los cinco días de aislamiento, cuente su primer día de síntomas como el día cero y el día uno como el primer día completo después de que comenzaron sus síntomas.

Si sus síntomas desaparecen después de los cinco días de aislamiento, puede salir de su casa, pero debe continuar usando un tapabocas que le cubra bien durante cinco días más alrededor de otras personas para minimizar el riesgo de infectar a las personas con las que se encuentre.

Sin embargo, si sigue teniendo fiebre, debe quedarse en casa hasta que desaparezca. Debe continuar aislándose hasta que haya estado sin fiebre durante al menos 24 horas sin el uso de medicamentos para bajar la fiebre y hasta que desaparezcan sus otros síntomas.

No debe viajar durante los cinco días de aislamiento y debe evitar viajar durante diez días completos después de la primera aparición de sus síntomas. Si debe viajar durante los días seis a diez, debe usar un tapabocas que le cubra bien cuando esté cerca de otras personas durante todo el viaje. Incluso en los días seis a diez, no debe ir a lugares donde no pueda usar un tapabocas, como restaurantes, y debe evitar comer cerca de otras personas dentro y fuera del hogar.

Por el momento, no existe una guía de los CDC que exija una prueba negativa para finalizar el periodo de aislamiento o del uso de tapabocas. Sin embargo, si tiene acceso a una prueba y quiere hacerse la prueba, los CDC recomiendan usar una prueba de antígeno al final del periodo de aislamiento de cinco días solo si no ha tenido fiebre durante más de 24 horas sin medicamentos. Si su prueba es positiva, debe aislarse hasta el final del día diez. Si su prueba es negativa, puede finalizar el aislamiento, pero debe continuar usando un tapabocas que le cubra bien.

¿CÓMO SE TRATA LA COVID-19?

Si está vacunado, los estudios sugieren que el riesgo de desarrollar un caso de COVID-19 grave es bajo. Si desarrolla síntomas leves y no corre un riesgo alto de contraer la COVID-19, debería poder recuperarse en casa.

Si corre el riesgo de desarrollar un caso de la COVID-19 grave, hay varios medicamentos que han obtenido la autorización de uso de emergencia de la FDA. Se ha demostrado que estos medicamentos disminuyen el riesgo de hospitalización o muerte.

Actualmente, son dos las terapias antivirales orales recetadas para la COVID-19 disponibles que han recibido la autorización de uso de emergencia de la FDA para tratar casos de enfermedad leve o moderada: Paxloviddesarrollado por Pfizer y molnupiravir desarrollado por Merck. Paxlovid y molnupiravir disminuyen el riesgo de hospitalización y muerte por un 88 por ciento y un 30 por ciento respectivamente, en pacientes con alto riesgo de padecer un caso de la COVID-19 grave cuando el tratamiento se inicia dentro de los cinco días posteriores al inicio de los síntomas.

Paxlovid es el producto preferido y está disponible para pacientes mayores de doce años (con más de 40 kg). Se debe considerar molnupiravir para tratar pacientes de dieciocho años de edad y mayores, para quienes las opciones de tratamiento alternativas para la COVID-19 autorizadas por la FDA no sean accesibles o clínicamente apropiadas. No se recomienda el uso de molnupiravir durante el embarazo.

En enero de 2022, la FDA también amplió el uso de remdesivir, el único medicamento con aprobación total de la FDA para tratar la COVID-19, en pacientes no hospitalizados de alto riesgo.

A principios de 2022, a algunos anticuerpos monoclonales se les otorgó autorización de uso de emergencia, debido a que son menos efectivos contra la ómicron (la variante dominante en los EE. UU.). En su lugar, los CDC han otorgado autorización de uso de emergencia a un anticuerpo monoclonal llamado bebtelovimab. Este tratamiento se aprobó debido a que existe evidencia que sugiere que puede combatir la variante ómicron. Ha sido aprobado para uso en niños (de doce años o más, y con al menos 40 kg de peso) y adultos con COVID-19 de leve a moderada, con riesgo de desarrollar un cuadro más grave.

Si su resultado es positivo y corre el riesgo de desarrollar un caso de la COVID-19 grave, su médico puede determinar si estas opciones son adecuadas para usted.

¿CUÁNDO DEBO BUSCAR ATENCIÓN MÉDICA SI MI PRUEBA DE COVID-19 HA DADO POSITIVO?

Muchas personas que contraen la COVID-19 podrán recuperarse en casa. Sin embargo, es una buena idea hablar con su médico si su resultado es positivo.

Además, los CDC señalan que debería buscar atención médica de emergencia si presenta los siguientes síntomas:

– Dificultad para respirar

– Dolor persistente o presión en el pecho

– Confusión nueva

– Incapacidad para despertar o permanecer despierto

– Piel, labios o lecho ungueal pálidos, grises o azulados.

Esta lista no es exhaustiva. Si le preocupan alguno de los síntomas de la COVID-19, comuníquese con su médico.

USO DE TAPABOCAS

¿NECESITO USAR UN TAPABOCAS SI ESTOY VACUNADO?

Las recomendaciones sobre el uso de tapabocas dependen de las condiciones locales.

Suponiendo que está al día con las vacunas, los CDC actualmente aconsejan que las localidades sigan tres niveles de recomendaciones para el uso de tapabocas. Puede informarse sobre el nivel de transmisión en su estado y condado usando esta herramienta de los CDC.

Si vive en un lugar con niveles bajos de casos u hospitalizaciones nuevas, puede quitarse el tapabocas, si así lo prefiere. Si tiene síntomas, hágase la prueba.

Si vive en un lugar con niveles medianos de transmisión u hospitalizaciones y es de alto riesgo, hable con su prestador médico sobre el uso del tapabocas. Si tiene síntomas, hágase la prueba.

Si vive en una zona con niveles altos de transmisión u hospitalizaciones, use el tapabocas en público. Hable con su prestador médico sobre otras precauciones que debería tener si es de alto riesgo. Si tiene síntomas, hágase la prueba.

¿LOS NIÑOS NECESITAN USAR TAPABOCAS EN LA ESCUELA?

Solicite información sobre las recomendaciones específicas de su estado o distrito escolar. Si desea evaluar los niveles de tolerancia al riesgo, puede comprobar los niveles de transmisión comunitaria usando esta herramienta de los CDC. Si siente que corre riesgo, tiene toda la libertad de usar el tapabocas en todo momento.

El uso de tapabocas en la escuela ayuda a proteger a los estudiantes inmunocomprometidos o a los estudiantes que son demasiado pequeños para ser vacunados. A la luz de la información sobre el contagio de las variantes delta y ómicron, los tapabocas también ayudarán a frenar la propagación de la COVID-19.

POS-COVID-19

Incluso después de recuperarse de la COVID-19, es normal tener preguntas sobre la recuperación a largo plazo, la vacunación y otros temas. A continuación, abordaremos algunas preguntas frecuentes sobre la vida posterior a la COVID.

¿QUÉ ES EL SÍNDROME POS-COVID-19 (LONG COVID, EN INGLÉS)?

Un caso “agudo” típico de la COVID-19 leve puede durar una o dos semanas. El síndrome pos-COVID-19, en comparación, es una condición persistente que aparece después del caso inicial.

La definición de la Organización Mundial de la Salud señala que el síndrome pos-COVID-19 generalmente aparece dentro de los tres meses posteriores a un caso confirmado o probable de la COVID-19. Pero la definición de los CDC dice que los síntomas que aparecen cuatro semanas después de que se disuelva su caso inicial de COVID-19 pueden indicar que está experimentando el síndrome pos-COVID-19.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL SÍNDROME POS-COVID-19?

Son muchos los síntomas del síndrome pos-COVID-19 y las personas con la condición informan diferentes combinaciones de los mismos. Sin embargo, los casos del síndrome pos-COVID-19 puede implicar :

-Dificultad para respirar
-Fatiga
-Sensación de “niebla mental” o confusión
-Tos
-Dolor de pecho o estómago
-Dolor de cabeza
-Palpitaciones
-Hormigueo
-Diarrea
-Problemas para dormir
-Dolor articular o muscular
-Sarpullido
-Cambios en el estado de ánimo
-Cambio en el olfato o el gusto.
-Cambios en los ciclos menstruales

Estos son solo algunos de los más de cien síntomas diferentes relacionados con el síndrome pos-COVID-19. Sin embargo, una revisión importante de 50 estudios sobre el síndrome pos-COVID-19 es útil para identificar algunos de los problemas más comunes. Dicho estudio señala que muchos casos del síndrome pos-COVID-19 comparten síntomas que generalmente se observan en casos agudos de COVID-19, como síntomas respiratorios, dolor, fiebre, dolor en el pecho y dolores de cabeza. Pero con el tiempo, los síntomas comunes del síndrome pos-COVID-19 pueden abarcar e incluir deterioros cognitivos (niebla mental), fatiga, dolor muscular y nervioso, dificultad para dormir, problemas de movilidad y síntomas del estado de ánimo (como ansiedad y depresión).

Si sospecha que tiene el síndrome pos-COVID-19, comuníquese con su prestador de atención médica. También puede ser útil llevar un diario de sus síntomas y ver qué fluctuaciones ocurren, o si alguna actividad los empeora. Los CDC también ofrecen una lista de control útil que puede ayudarlo a organizar sus síntomas y formular preguntas para su prestador de atención médica.

¿LAS VACUNAS PROTEGEN CONTRA EL SÍNDROME POS-COVID-19?

Hasta ahora, la evidencia emergente nos tiene buenas noticias: las vacunas parecen tener un efecto protector contra el síndrome pos-COVID-19. Sin embargo, es mejor ser un cauteloso con esta evidencia, ya que es muy reciente.

Un estudio importante hizo seguimiento a más de un millón de personas que usaron una aplicación telefónica para el seguimiento de síntomas de la COVID. En última instancia, las personas que recibieron dos dosis de la vacuna (una dosis completa, en este caso) tuvieron la mitad del riesgo de desarrollar síntomas de la COVID cuatro semanas después de la infección. Dicho estudio sugiere que la vacunación disminuye el riesgo del síndrome pos-COVID-19.

Otra revisión de ocho estudios resumidos por la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido sugiere que la vacunación disminuye las probabilidades de experimentar el síndrome pos-COVID-19, incluso después de la infección inicial.

Es importante destacar que los científicos todavía están determinando si las variantes, como ómicron, podrían afectar la protección de las vacunas contra el síndrome pos-COVID-19.

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